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Lo que no me animé a decirte...

A menudo me pregunto cómo estarás, espero que estés bien. No te quiero escribir porque lo acordamos así.  Por alguna inexplicable razón, al final del día algo me lleva a pensar en vos. ¿Cómo puede ser posible no poder dormir porque alguien que conociste apenas unos días esté en tu cabeza?. Pensando noche tras noche, llegué a la conclusión de que me hubiera gustado que las circunstancias hubieran sido otras; un bar, una plaza, donde sea pero lejos de esta pantalla.  Desde el día uno hablamos de destino y no de casualidad, supongo que por algo había tanta conexión en nuestro hablar…  Entre la espada y la pared estuve una vez más, perdón por intentar llevarte un poco más allá.  Sabiendo de las consecuencias por un tiempo elegí jugar, tarde entendí que podría llegar a enganchar. Pero aun así, lo que no me animé a decir(te) es que estos días me trajeron mucha felicidad.    

"Valentía antes que cobardía,cobardía antes que valentía"

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  “A las dificultades se las enfrenta con valentía”, “Valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que lo conquista" ... ¿Por qué será que siempre que hablamos de cobardía y valentía automáticamente ignoramos la palabra cobardía y nada comenzamos  hablando sobre lo importante que es la valentía?. Estamos de acuerdo que la cobardía nos hace perder oportunidades que se nos presentan en la vida, pero creo que también estamos de acuerdo de lo difícil que se nos puede presentar, en algunas ocasiones, enfrentarnos a éste. Como si se tratase nada más ni menos que de una decisión entre blanco o negro.  El temor al miedo es lo peor que podría existir. El miedo te acorrala, te lastima e incluso logra poner en contra a uno mismo. Logra sembrar ese sentimiento de no poder y, como si fuera poco, muchas veces es más fuerte de lo que podríamos imaginar. Pero es así. A ese miedo le gusta jugar. Juega a que es invencible dentro de su laberinto, juega a que nadie ni nada podría d...

Calendario de mil recuerdos.

  Y allá va otra marca roja tachando otro número en ese viejo calendario.  Otra marca a un día más sin tus besos ni tus abrazos. Otra tacha roja reflejando la cuenta de todos esos días sin vos acá o yo allá. Otro día más sin poder decirte lo mucho que te quiero. Recuerdo cuando me preguntaste de que me serviría un calendario si ni siquiera era de este año. Entre risas nos reimos de mi estúpida manía de guardar cosas que no tienen uso alguno más que ser un recolector de recuerdos y anécdotas. Ambos sabiamos que probablemente jamás iba a complir una función e iba a quedar juntando polvo junto a todas las cosas que estaban en el mismo sitio, pero acá está.  Ni siquiera tiene importancia si las fechas coinciden o si ya están marcados en él los días que alguién cumple años. Es más, me atrevo a decir por primera vez en la vida que simplemente le quise dar un uso para no decirle adiós y tirar cada uno de los recuerdos que lleva consigo. Me atrevo a decirte también que ya no solo...

Lugares ocupados

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Recuerdo que iba temblando en el camino pensando en cómo estarás, pensando en si seguirás igual de alto o si yo habré crecido un poquito más para refregarlo jodiendo en la cara. Recuerdo mis nervios constantes de no saber que decir o cómo actuar cuando te tenga de frente. ¿Todavía le seguirá gustando este top? ¿Le seguiré llamando la atención? ¿Me seguirá viendo igual que antes? Veiente mil preguntas invadiendo mi cuerpo hasta que de golpe y porrazo desperté y vi que llegué. De nuevo estas ahí, y aunque lo haya intentado ocultar durante mucho tiempo, al verte de nuevo entendí que solo queria estar ahí: abrazandote de por vida.  Pero que grave error que cometí. Mis ganas eran las mismas, mi amor por vos seguía intacto después de todo, pero vos estabas distinto, indiferente. Simplemente cerré los ojos mientras te abrazaba e intenté con todas mis fuerzas que no me afectará. Te juro que lo intenté.  Pero a medida que pasaban los minutos, el hecho de saberlo me desbordaba, no pude....

Tan lejos y tan cerca

Están tan lejos, pero a su vez tan cerca. O mejor dicho están tan cerca y a la vez tan lejos.  Quien pensaría que tres cuadras se iban a terminar convirtiendo en meses de distancia. Varias veces dije "a la mierda" acercandome al picaporte de la puerta con inteciones de ir a verlas. Varias veces me acosté pensando en todas nuestras tardes de plaza o nuestras noches de risas y karaoke que terminaban casualmente en películas de terror a la madrugada. Extraño verlas, escucharlas y hasta ver los gestos que hacían cada vez que contaba acerca de alguna de mis cagadas. Me pongo a pensar en lo feliz que fui y también en lo mucho y poco que disfruté cada uno de nuestros momentos. Qué triste la realidad. De pasar a estar todos los días juntas, hoy me tengo que conformar tan sólo con verlas a través de una pantalla. Pero prometo que, tarde o temprano, pasará y nos encontraremos acostadas sobre un colchón riendo de nuestras "desgracias" de nuevo.

Tu último recuerdo

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Que loco, de un minuto a otro pasaron 11 años desde que te fuiste y hoy, como si todo fuera movida del destino, y justo cuando más te necesito, volviste a estar ahí. Pero esta vez, de forma impresa. Es impresionante como un pedazo de papel es capaz de transportarte a un momento tan lindo. Recuerdo nuestras tardes donde no quería hacer más que sentarme en el pastito y estar ahí con vos, mientras te contaba mis berrinches no cumplidos, secretitos o mis felicidades momentáneas. Te lo contaba todo mientras te daba galletitas para que guardes mis secretos, ese era nuestro secreto y aunque sabía que no me podías contestar, lo hacía igual porque tenía la certeza de que podías entenderme por cómo me mirabas tan atenta. Vernos fotografiadas jugando y siendo felices me trajo lo que necesitaba para estabilizar mi corazón de nuevo.  Tu último recuerdo me trajo a vos, me trajo paz. 

Última partida

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Es increible como en medio del silencio solo se escucha mi respiración y las agujas del reloj. Su Tic Tac no me deja distinguir si mis pálpitos, esos que van a mil por hora, son de nervios, miedo o de incertidumbre. Podría decir que todas o ninguna a la vez. Tengo miedo, porque aunque lo entregue todo, puede que me falte algo de suerte. Tengo miedo de que las cartas no jueguen a mi favor y tampoco al tuyo. En esta partida aclaramos que no habría juego, tampoco reglas. Esta vez, no hay trucos ni códigos que nos hagan cómplices uno del otro. Me impacienta no saber qué es lo que pasará una vez que vos me digas "cortá" , porque se perfectamente que, a partir de ahí, ya no habrá vuelta atrás. Veo que barajas las cartas sin cesar. Barajas una y otra vez esperando que todas las cartas queden alternadas. Quise contarlas, una, dos, tres, cuatro... pero los nervios hasta me impedían concentrarme en algo tan simple como eso. Nada más quería que dejes de hacerlo, con la esperanza de pode...