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Me quiero

Me quiero por lo que soy, Por lo que fui, Y por lo que seré. Me quiero Desde la forma más simple Hasta la más extraordinaria. Me quiero amándome. Me quiero porque me elijo Y en el acto de elegirme, Elijo quererme Eligiendo no elegir aquello que puede oscurecerme. Me quiero Conociendo mis templanzas y, por supuesto, Valorando mi autenticidad. Me quiero Porque ya suficientes Prometieron quererme. Pero nadie lo hizo, Tan solo yo puedo entenderme. 

Una noche bajo la luna

Recuerdo la última vez que Vi detenidamente la luna Estaba junto a vos. Si cierro los ojos, Aún puedo estar ahí.  No hacía frío ni calor, Era perfecto. Tan perfecto para qué tan sólo  baste estar tirados  sobre la frescura pasto, apreciando las estrellas. Aquella noche bajo luna de diciembre, Presencié en alma y hueso Mi mejor sueño cumplido. Fue la noche perfecta. Tan perfecta como para sentir la paz Del efímero momento  Al precipicio de la futura ausencia.

Volvi a soñarte

A esta altura me es raro verte. Me pregunto a mi misma si realmente quería hacerlo, o solo fue una forma de querer superarte. A cada palabra que decías, se le sumaba una misma duda una y otra vez: ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¿Acaso te detuvo el miedo? ¿O la cobardía? Tal vez sabías que ese era el fin y decidiste hacerlo por sobre todo el daño que ibas a ocasionar. No te entiendo, tampoco te conozco y tan poco logre conocerte. Pero si reconocí, dentro del sueño, a esa persona de la alguna vez logré enamorarme. Llevabas la mejor cara de decepción que podrías tener, aunque me admitías que no te arrepentías. Todavía tenías una misera intención de que vuelva -como una de todas las veces que lo he hecho-, con la diferencia de que esta vez lo darías todo. Aún así, me pediste perdón por el dolor causado. Ahí si entendí. Entendí que ese no eras vos, entendí que solo era un sueño. En ese momento me di cuenta que simplemente estaba soñando con una ilusión que me hubiese gustado pres...

12/11

 Me enfoque en dejarlo pasar, que el que ya no estés no sea un dolor, sino un avance para ser mejor.  Venia bien, perfecta. Tanto como para en el pedestal ponerme a reinar solo a mí. Pero casi cerca de las doce, mi cuerpo comenzo a extrañarse y en mi cabeza millones de recuerdos lograron despertarse. La emoción por la sorpresas, las cartas y todo el amor queriendo expresarte, sin contar los te amo, las videollamadas con noches de peliculas hasta la madrugada y las canciones que solía dedicarte... ¿Cómo es que ahora no hay nada? Extraño verme enamorada, extraño poder desearte todo lo mejor y emocionarme por tu cumpleaños. Pero para mi suerte, ya decidiste hace rato y me perdiste por giladas. 

Tres días

Solo tres días. Aún no puedo comprender cómo fuiste capaz. Todo lo que algún día te conté, las inseguridades, las interminables charlas donde terminaba llorando, nada te bastó para pensarlo dos veces. Ni siquiera el saber que mientras vos estabas ahí a punto de perderme, yo estaba deseando y luchando contra toda fuerza para estar con vos al lado.  Yo no te voy a mentir: no me siento mal ni triste, simplemente cargo con una desilusión dentro del cuerpo.  Luego de tres años dándome amor, paciencia, tranquilidad y apoyo, finalmente lograste desilusionarme como nunca alguien lo había hecho.  Me tiembla el cuerpo de solo pensar en la clase de persona que demostrabas ser y la que "decías ser", en espejo a la clase de persona que con tan solo un simple acto logré ver. Esa persona sincera, que odiaba la mentira, que anhelaba tanto por un futuro juntos, como tal máscara se deslizó dejando ver una catarata de mentiras y mal trato que jamás esperé de vos. Me duele una sola cosa y ni...

N de necesario.

Necesito hablarte, Necesito que hablemos Necesito que me hables. Necesito sentir que todavía estás acá y no crear una imagen tuya para tapar algo que ya no va.  Noches en vela anticipan mañanas frías, harta de este día a día; se convirtió en rutina.  "Necesitamos hablar" huele a despedida,  pero si no lo encaramos mi cabeza terminará  con mi vida. Avanti.

"Verme llegar "

Imagen
Sentada en el sillón a la espera de que en algún momento tocaras esa puerta.  En la espera de que seas vos quien finalmente dejaras todos los miedos atrás y veas que sigo acá con todas las valijas a mano para poder irnos ya.  Sentada en el sillón, en esa maldita y eterna espera de escuchar sonar el timbre, esperando dejar de soñar que te veo y por fin verte frente a esa puerta.  Sentada esperando a encontrarme con vos encontré algo mejor. Me encontré a mi.  Por un momento dije que desilusión, la silueta que veía venir a través de la ventana no era la silueta que estaba esperando, pero que bien que se sintió luego verme parada ahí con una sonrisa y más firme que nunca. Aunque parezca irónico, en ese momento te agradecí; con mi mejor cara y mi mayor felicidad te agradecí una y mil veces por no haber venido.  Gracias por no venir, porque entre tanta espera y tanta -tanta- ausencia apareció ante mi la mejor sorpresa. Ese día comprendí que las mejores cosas llegan cu...