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Quizás algún día

Quizás algún día podamos volver a encontrarnos en aquella terminal. Esa misma que vos tanto conoces porque es tu ciudad, y esa que yo tanto conozco de tanto turistear.  Quizás algún día volvamos a vernos y te vuelva a mirar. Nos vamos a reír como si nada nunca hubiese pasado y me vas a preguntas “¿Cómo estas?”.  Ese día quizás te diga “Tenías razón, algún día el destino nos iba a cruzar” recordando las mil y una noches de llanto y tristeza que tuvimos que pasar.  Quizás algún día volvamos a vernos de la forma más casual, pero mientras tanto me quedo acá sin espera alguna de lo que podría ser o lo que nunca vendrá. Quizás ese día entre risas te diga que aunque me alejé por mi bien nunca dejé de recitar, y si es que aún queda una mínima confianza te contaré de la cantidad de veces que me endulzaron los oídos y específicamente de la vez que quise con amor a alguien que también lo sentía. El amor a veces puede ser fugaz y pasajero, otras permanece al lado tuyo aunque int...

Te quiero

No se si es poco o mucho el hecho de escribirte en una hoja de papel. "Con vos estoy cómoda", Quizás te lo dije en más de un amanecer; Quizás repetirlo logre reforzar todo lo que desde que te conocí, te demostré. El quererte no es un secreto y menos cuando te tengo frente valorandome. Porque te quiero a las 3 de la mañana, y me di cuenta Que a las 6 también. Te quiero porque elijo la compañía de tu piel, Aún amando estar conmigo misma también. 

A veces pienso

  A veces pienso que vos pensas en mí. Que por algunas noches te llega el recuerdo y no te deja dormir y por otras te mantiene despierto el miedo a cerrar los ojos y volver a verme ahí. A veces pienso que todavía no podes sacarme de ahí; que tu cabeza te trae recuerdo de lo que algún día te hice sentir. A veces pienso que soy una egocéntrica y que todo gira en torno a mí, pero no es casualidad que me despierte aleatoriamente por las noches sintiendo que me sentís. Quizas no sea así, y lo acepto. Comprendo que es algo con lo que puedo vivir, pero no con el hecho de que quizás sea yo quién todavía no puede terminar de arrancarte de sí. No es que no te haya olvidado, al contrario, ya ni recuerdo lo que vos generabas aquellos dias de abril. Pero que irónico que otra madrugada este sentada apreciando una vorágine que no logra partir. Ironías y cafeína, dos términos que detesto desde que dejé un pozo sin cubrir en lo más profundo de mí. 

"Golden Hours"

 Mirando el reflejo que reposa sobre el vidrio del espejo recordé las tardes doradas en las que solíamos hablar: Las "Golden Hours".  Yo apresurándome para sacarme la mayor cantidad de fotos y vos riéndote de mi llanto histérico al no encontrar la pose con perfil perfecto.  Horas doradas, tiempos dorados que quedaron como recuerdos. Añoro esos momentos dónde no existía el resto. Dónde solo éramos vos y yo matando el aburrimiento con música y nuestro "amor sempiterno".
 Algunas tardes mientras estoy sentada bajo la sombra de algún caluroso día de verano me pongo a pensar en lo efímero que resulta el vivir, el estar y los momentos de la vida en general.  Recuerdo cada una de mis promesas jurando que nada nunca cambiaría, o bueno, así lo prefería. Tan sólo me rio al verme ahora en el mismo lugar, pero sin jurar más nada.  Recuerdo haberte jurado bajo las estrellas que éramos eternos. Y lo éramos. Paradójicamente prometí no volver a jurar, pero te juro que sí lo éramos. Fuimos finitamente eternos a los momentos y a esos lugares.  Que raro se siente revivir una finidad eterna sin vos acá porque el transcurso del tiempo sigue al igual que las personas, estaciones y los lugares que visitamos cuando Buenos Aires te tocó visitar. Todo sigue en movimiento menos nuestra afinidad.  Eternidad, afinidad, felicidad... todo parece concordar, menos vos y yo. ¿Y si eso jamás pudo funcionar? Y estoy de nuevo, que de nuevo ya no tiene ni pizca d...
A esta altura hasta la luna perdió la cuenta de todas las veces que le hable sobre vos.  Ya perdí la cuenta de todas las veces que me encontré en el patio de casa pensando en nosotros y todo lo que fuimos.  Ya perdí la cuenta de cada una de las madrugadas que esperé que algo cambiara, pero esperando me quedé mientras riendo esperando que me de cuenta estabas vos. 

Viejas tardes de soledad

 Aún con el corazón roto y el alma en la mano puedo decirte que todavía te quiero.  Sí, todavía te quiero a pesar de que me hayas partido en dos. Descubrí que mi cariño por vos siempre fue infinito. Creo que después de mil peldaños, portazos, mil llantos y ruido, siempre estuve ahí.  Me pregunto si aún pensarás en mi. ¿Te sentaste a pensar en los momentos que pasamos juntos alguna vez? ¿A caso el recuerdo de mi sonrisa no te hacia pensar? quizás ya mi voz no resuena dentro de tuyo.  ¿Por qué la tuya sí sigue resonando en mi cabeza? En las tardes de soledad me encontré riéndome de los viejos chistes internos que algún día tuvimos "Pol qué? No hay polque".  y tu voz junto a tu risa automáticamente vuelve a darme vueltas como la primera vez que la escuché. 

Desde que te fuiste

Desde que te fuiste todo cambio escribiría por ahí. Bueno, no cambio nada (o casi nada) a mi alrededor, pero si cambie yo, pero supongo que eso es motivo suficiente para sentir que todo cambio.  Desde que te fuiste todas las rutinas dejaron de ser rutinas. Desde que te fuiste descubrí las mañanas al aire libre, la tecnología ya me resulta irrelevante y los videojuegos ya no captan mi atención; desde que te fuiste ya no dedico mi tiempo a cosas insanas.  Desde que te fuiste lloro menos y suelto más (incluida tu ausencia); aprendí a hacer del dolor un talismán que cura, aprendí a ya no aduelar(te). Desde que ya no estas, deje de culparme por mis errores y comencé a festejarlos junto con mis logros. Después de todo son mi razón de ser, ¿o me equivoco? Deje de ver el gris como un color sólido y aprendí a crear colores vibrantes.  Desde que te fuiste entendí que todo es perspectiva y que esa vida no era para mi. Aprendí a quererme y  a valorarme, y como si eso fuera poco,...

Imanes

 El otro día mientras estaba tirada en el pasto me puse a analizar estos últimos 3 años de mi vida.  Es abismal ver todas las personas que pasaron por ella y, más aún, ver todas las personas en las que en algún momento me fui convirtiendo. Sin duda alguna, en la mayoría de todas ellas estabas vos y claro que, en alguna que otra personalidad que tuve, estaba adaptada a la tuya o a la que vos querías.  Mientras me reía sobre las veces que intentaba ser, recordé cierta vez cuando era chica jugando con imanes. Me parecía sorprendente cómo era que se podían pegar a cualquier superficie metálica menos a la que yo quería. Hacía fuerza tratando de que encajen entre sí, pero era en vano. ¿Qué es eso que hay en el medio?, ¿Por qué no puedo lograr que se junten si estoy haciendo fuerza y poniendo todo de mi para que lo hagan?, ¿A caso es el aire que hay entre sí o soy yo la que no tiene suficiente fuerza?. Repetía ese acto una y otra vez esperando a que, en una de esas, los imanes s...

Me quiero

Me quiero por lo que soy, Por lo que fui, Y por lo que seré. Me quiero Desde la forma más simple Hasta la más extraordinaria. Me quiero amándome. Me quiero porque me elijo Y en el acto de elegirme, Elijo quererme Eligiendo no elegir aquello que puede oscurecerme. Me quiero Conociendo mis templanzas y, por supuesto, Valorando mi autenticidad. Me quiero Porque ya suficientes Prometieron quererme. Pero nadie lo hizo, Tan solo yo puedo entenderme. 

Una noche bajo la luna

Recuerdo la última vez que Vi detenidamente la luna Estaba junto a vos. Si cierro los ojos, Aún puedo estar ahí.  No hacía frío ni calor, Era perfecto. Tan perfecto para qué tan sólo  baste estar tirados  sobre la frescura pasto, apreciando las estrellas. Aquella noche bajo luna de diciembre, Presencié en alma y hueso Mi mejor sueño cumplido. Fue la noche perfecta. Tan perfecta como para sentir la paz Del efímero momento  Al precipicio de la futura ausencia.

Volvi a soñarte

A esta altura me es raro verte. Me pregunto a mi misma si realmente quería hacerlo, o solo fue una forma de querer superarte. A cada palabra que decías, se le sumaba una misma duda una y otra vez: ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¿Acaso te detuvo el miedo? ¿O la cobardía? Tal vez sabías que ese era el fin y decidiste hacerlo por sobre todo el daño que ibas a ocasionar. No te entiendo, tampoco te conozco y tan poco logre conocerte. Pero si reconocí, dentro del sueño, a esa persona de la alguna vez logré enamorarme. Llevabas la mejor cara de decepción que podrías tener, aunque me admitías que no te arrepentías. Todavía tenías una misera intención de que vuelva -como una de todas las veces que lo he hecho-, con la diferencia de que esta vez lo darías todo. Aún así, me pediste perdón por el dolor causado. Ahí si entendí. Entendí que ese no eras vos, entendí que solo era un sueño. En ese momento me di cuenta que simplemente estaba soñando con una ilusión que me hubiese gustado pres...

12/11

 Me enfoque en dejarlo pasar, que el que ya no estés no sea un dolor, sino un avance para ser mejor.  Venia bien, perfecta. Tanto como para en el pedestal ponerme a reinar solo a mí. Pero casi cerca de las doce, mi cuerpo comenzo a extrañarse y en mi cabeza millones de recuerdos lograron despertarse. La emoción por la sorpresas, las cartas y todo el amor queriendo expresarte, sin contar los te amo, las videollamadas con noches de peliculas hasta la madrugada y las canciones que solía dedicarte... ¿Cómo es que ahora no hay nada? Extraño verme enamorada, extraño poder desearte todo lo mejor y emocionarme por tu cumpleaños. Pero para mi suerte, ya decidiste hace rato y me perdiste por giladas. 

Tres días

Solo tres días. Aún no puedo comprender cómo fuiste capaz. Todo lo que algún día te conté, las inseguridades, las interminables charlas donde terminaba llorando, nada te bastó para pensarlo dos veces. Ni siquiera el saber que mientras vos estabas ahí a punto de perderme, yo estaba deseando y luchando contra toda fuerza para estar con vos al lado.  Yo no te voy a mentir: no me siento mal ni triste, simplemente cargo con una desilusión dentro del cuerpo.  Luego de tres años dándome amor, paciencia, tranquilidad y apoyo, finalmente lograste desilusionarme como nunca alguien lo había hecho.  Me tiembla el cuerpo de solo pensar en la clase de persona que demostrabas ser y la que "decías ser", en espejo a la clase de persona que con tan solo un simple acto logré ver. Esa persona sincera, que odiaba la mentira, que anhelaba tanto por un futuro juntos, como tal máscara se deslizó dejando ver una catarata de mentiras y mal trato que jamás esperé de vos. Me duele una sola cosa y ni...

N de necesario.

Necesito hablarte, Necesito que hablemos Necesito que me hables. Necesito sentir que todavía estás acá y no crear una imagen tuya para tapar algo que ya no va.  Noches en vela anticipan mañanas frías, harta de este día a día; se convirtió en rutina.  "Necesitamos hablar" huele a despedida,  pero si no lo encaramos mi cabeza terminará  con mi vida. Avanti.

"Verme llegar "

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Sentada en el sillón a la espera de que en algún momento tocaras esa puerta.  En la espera de que seas vos quien finalmente dejaras todos los miedos atrás y veas que sigo acá con todas las valijas a mano para poder irnos ya.  Sentada en el sillón, en esa maldita y eterna espera de escuchar sonar el timbre, esperando dejar de soñar que te veo y por fin verte frente a esa puerta.  Sentada esperando a encontrarme con vos encontré algo mejor. Me encontré a mi.  Por un momento dije que desilusión, la silueta que veía venir a través de la ventana no era la silueta que estaba esperando, pero que bien que se sintió luego verme parada ahí con una sonrisa y más firme que nunca. Aunque parezca irónico, en ese momento te agradecí; con mi mejor cara y mi mayor felicidad te agradecí una y mil veces por no haber venido.  Gracias por no venir, porque entre tanta espera y tanta -tanta- ausencia apareció ante mi la mejor sorpresa. Ese día comprendí que las mejores cosas llegan cu...
Podría pasar años mirando y admirándote, por días, por tardes, por noches.  Quizás me costaría el tiempo en vida, pero no me preocupa si es que en vos veo  la vida misma.  Tan callado y ruidoso; de silencio armonioso y de miradas seductoras.  Podría pasar una  eternidad mirándote  o simplemente  escuchando el ruido de tu voz.  Y te juro, amor, que no me cansaría. Aprendí a valorarte y disfrutar de tu buena compañía.

Dicen por ahí

Dicen que la vida son momentos. Hay uno que te persigue desde atrás, y otro que te espera por delante con los brazos abiertos. Dicen que con la cabeza en el pasado es difícil ver con claridad todo aquello que vendrá. Dicen por ahí que en la vida no hay que pesarlo tanto,  que es cerrar los ojos y  avanzar en el acto. Dicen...

Lo que no me animé a decirte...

A menudo me pregunto cómo estarás, espero que estés bien. No te quiero escribir porque lo acordamos así.  Por alguna inexplicable razón, al final del día algo me lleva a pensar en vos. ¿Cómo puede ser posible no poder dormir porque alguien que conociste apenas unos días esté en tu cabeza?. Pensando noche tras noche, llegué a la conclusión de que me hubiera gustado que las circunstancias hubieran sido otras; un bar, una plaza, donde sea pero lejos de esta pantalla.  Desde el día uno hablamos de destino y no de casualidad, supongo que por algo había tanta conexión en nuestro hablar…  Entre la espada y la pared estuve una vez más, perdón por intentar llevarte un poco más allá.  Sabiendo de las consecuencias por un tiempo elegí jugar, tarde entendí que podría llegar a enganchar. Pero aun así, lo que no me animé a decir(te) es que estos días me trajeron mucha felicidad.    

"Valentía antes que cobardía,cobardía antes que valentía"

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  “A las dificultades se las enfrenta con valentía”, “Valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que lo conquista" ... ¿Por qué será que siempre que hablamos de cobardía y valentía automáticamente ignoramos la palabra cobardía y nada comenzamos  hablando sobre lo importante que es la valentía?. Estamos de acuerdo que la cobardía nos hace perder oportunidades que se nos presentan en la vida, pero creo que también estamos de acuerdo de lo difícil que se nos puede presentar, en algunas ocasiones, enfrentarnos a éste. Como si se tratase nada más ni menos que de una decisión entre blanco o negro.  El temor al miedo es lo peor que podría existir. El miedo te acorrala, te lastima e incluso logra poner en contra a uno mismo. Logra sembrar ese sentimiento de no poder y, como si fuera poco, muchas veces es más fuerte de lo que podríamos imaginar. Pero es así. A ese miedo le gusta jugar. Juega a que es invencible dentro de su laberinto, juega a que nadie ni nada podría d...